Violencia de género en la pareja y el rol protector de la educación en Colombia
Autor
Moreno Ruiz, Deicy Vanessa
Fecha
2026Resumen
La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió la violencia de género como todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la víctima, así como la amenaza de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada (Velzeboer et al., 2012). Según el informe más reciente de la Organización Mundial de la Salud, cerca de 840 millones de mujeres en el mundo han sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja o por otra persona en algún momento de su vida, y en los últimos 12 meses 316 millones de mujeres experimentaron violencia física o sexual por parte de su pareja, lo que representa aproximadamente el 11 % de las mujeres mayores de 15 años (Organización Mundial de la Salud, 2023). En Colombia, según la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS) 2015 el porcentaje de mujeres que manifestaron ser víctimas de violencia sexual no fue superior al 8%, dicha proporción es mayor en mujeres entre los 45 y 49 años (11,4 %). Estas cifras evidencian la persistencia de la violencia de género a nivel global y la lentitud de su reducción en las últimas décadas. La violencia de género tiene repercusiones en el ámbito sanitario. Los efectos pueden ser mortales y no mortales, entre los primeros se encuentra el homicidio, suicidio y mortalidad materna. Entre los efectos no mortales se encuentran los relacionados con la salud física, trastornos crónicos, salud mental, salud reproductiva y la adopción de hábitos nocivos para la salud, como tabaquismo, alcoholismo, drogadicción, sedentarismo, entre otros (Heise Lory, Ellsberg Mary, 1999). La violencia de género constituye un grave problema de salud pública con consecuencias físicas, psicológicas y sociales que afectan a las mujeres a nivel global (Ribero & Sánchez, 2004a). Diversos estudios han identificado múltiples factores asociados al riesgo de sufrir violencia, entre ellos el nivel educativo. La evidencia sugiere que la educación actúa como un factor protector, ya que aumenta los recursos personales, la independencia económica y la capacidad de las mujeres para abandonar relaciones abusivas. Desde una perspectiva teórica, un mayor nivel educativo amplía las oportunidades laborales y el poder de negociación ante la pareja, puede retrasar el matrimonio y el inicio de la maternidad, permitiendo a las mujeres acumular capital social y económico que fortalece su autonomía. Estos elementos convergen en un efecto protector sobre la probabilidad de sufrir maltrato físico o emocional (Weitzman, 2018). Aunque existe evidencia en diferentes países, en Colombia persisten vacíos sobre cómo se da esta relación en contextos de alta desigualdad socioeconómica y limitada movilidad social. Este estudio se propone profundizar en el efecto de la educación sobre la violencia de género en la pareja utilizando información administrativa de una EPS con presencia nacional, utilizando modelos probit y estimaciones del efecto promedio del tratamiento (ATT) a través de Propensity Score Matching (PSM), con el fin de aportar evidencia que contribuya a diseñar políticas públicas efectivas para la prevención y atención de la violencia contra las mujeres.
