¡Hazlo como niña!: la arcana del cambio
Autor
Vidal Pino, Katherinne Andrea
Fecha
2026Resumen
¡Hazlo como niña! (2026), un documental experimental, performativo y en primera persona que investiga las maneras en que las niñas del Caribe colombiano representan sus cuerpos, sus voces y sus afectos en contextos donde el género opera como una tecnología cotidiana de disciplinamiento. El documental nace del trabajo realizado con el colectivo Girls Stars —antes Mujeres Meraki— conformado por niñas y adolescentes de entre 12 y 17 años de una escuela pública del corregimiento de La Playa, en Barranquilla. Sin embargo, el proyecto nunca pretendió convertirse en un “retrato” de ellas ni en una explicación adulta sobre la infancia. Más bien, fue un intento por investigar con las niñas y no sobre las niñas. En el documental aparecen múltiples voces: las niñas, yo como directora e investigadora, fragmentos de diarios, lecturas en voz alta, conversaciones espontáneas, canciones, gritos, susurros y silencios incómodos. Las escenas transitan entre la escuela, el salón de música, los pasillos de la universidad, la calle, el parque, los espacios domésticos, los talleres performativos y ciertos recuerdos autobiográficos que emergen como archivo afectivo. Hay momentos observacionales, pero también actuaciones, ejercicios corporales, improvisaciones, travestismos, lecturas colectivas y registros producidos por las propias niñas desde sus celulares. La cámara no se limita a observar: participa, se mueve, tiembla, juega, se equivoca. Por eso, más que un documental clásico basado en entrevistas lineales, ¡Hazlo como niña! se construye desde una narrativa fragmentaria, cercana a la memoria, al collage y al archivo vivo. Formalmente, el proyecto dialoga con el documental de creación contemporáneo latinoamericano, donde la separación entre sujeto que filma y sujeto filmado se vuelve inestable. Como plantea Judith Butler, el género no funciona como esencia, sino como una performance reiterada. En ese sentido, “hacerlo como niña” nunca ha sido una descripción inocente: es una orden. Una forma de corregir el cuerpo, la voz, el movimiento y el deseo. El documental toma esa frase, históricamente usada como insulto o descalificación, y la reapropia como gesto político y poético. Así, el proyecto se ubica dentro de una genealogía del documental latinoamericano que convierte lo íntimo en un punto de acceso hacia lo colectivo. Si durante décadas gran parte del documental político latinoamericano estuvo asociado a las luchas revolucionarias y a las grandes narrativas sociales, muchas producciones contemporáneas comenzaron a desplazarse hacia territorios domésticos, autobiográficos y afectivos sin abandonar su dimensión crítica. En palabras de Valeria Valenzuela, “la emergencia de lo subjetivo no implica una retirada de lo político, sino una reconfiguración de sus modos de aparición” (2011, párr. 4). Aquí, lo personal no funciona como confesión vacía, sino como archivo político.
