Entre la palabra y la práctica: un análisis de los significados de docentes universitarios sobre la retroalimentación como dinamizadores de sus prácticas
Autor
Astorga Acevedo, Cinthia
Fecha
2026Resumen
Educar con calidad implica pensar sobre la educación que actualmente se ofrece en las instituciones educativas. Supone cuestionarnos acerca de lo que está sucediendo en las aulas, en los corredores, en las oficinas, etc., y especialmente, implica analizar el diseño, la gestión, implementación y evaluación del currículo. Esto quiere decir que la formación integral requiere procesos permanentes de reflexión que lleven a las instituciones educativas a emprender acciones que atiendan y mejoren su realidad, así como las necesidades de sus actores. Analizar críticamente la propuesta educativa institucional y valorar su pertinencia en relación con los retos curriculares y formativos, invita a pensar y reconocer el potencial transformador de la evaluación y de la retroalimentación como componente fundamental de esta, que se consolida en un diálogo abierto y constructivo, un acto formativo, permanente, estimulante, participativo, y reflexivo que aporta a la construcción colaborativa de saberes, favorece el acto pedagógico docente, y el compromiso de ambos actores para alcanzar las metas de aprendizaje propuestas (Dawson et al., 2020; Ibarra-Sáiz et al., 2020). La evaluación desde una visión transformadora no se limita a la indagación, diagnóstico y valoración de procesos en una sola vía, sino que para que se puedan consolidar mejoras, evaluador y evaluado deben estar en interacción. La información derivada del acto evaluativo debe retornar al evaluado y esto se logra a través de la retroalimentación. Si este paso o componente no está presente, la evaluación no cierra su ciclo y se pudiera estar en contextos de una posible “pseudoevaluación”. En el plano de la educación formal, se reconoce el valor formativo de la retroalimentación al incidir en la toma de decisiones enfocada hacia la mejora respecto a la preparación docente y su enseñanza, las reformas curriculares, el apoyo del sistema educativo con recursos, estrategias e iniciativas, el desarrollo integral del estudiante, la eficacia de las evaluaciones y experiencias de aprendizaje, la autoevaluación institucional (Esmaeeli et al., 2023). Desde las dinámicas de la formación que se ofrece en las aulas de clase, brindar retroalimentación de calidad implica la participación de docentes y estudiantes altamente competentes desde una visión dialógica, siendo necesario para ello: “una mejor comprensión de la efectividad de las prácticas de retroalimentación como también reconceptualizar qué es y cómo influye en los saberes de los estudiantes y de qué manera las estrategias y evaluación podrán modificarse para optimizar su impacto” (Moreno, 2021, p.18). En ese mismo sentido, Meredith (1998) reafirma la importancia de abordar la esencia de las preguntas por qué, qué y cómo, como una posibilidad de desarrollar una “…comprensión relativamente completa de la naturaleza y complejidad del fenómeno completo; identificar vínculos entre variables e identificar “por qué” existen estas relaciones; extensión/refinamiento de la teoría para estructurar mejor las teorías a la luz de los resultados observados”.
